LOS DIEZ MANDAMIENTOS - 30 de Junio 2010 - Blog de Enseñanza - VUELVENOS Caminando en la Senda Antigua
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LOS DIEZ MANDAMIENTOS
LOS DIEZ MANDAMIENTOS
La ley que Dios dio a la nación de Israel (Deuteronomio 4.7–8) consistía en «mandamientos », «decretos», «testimonios», «preceptos», «estatutos» y «juicios», incluyendo la esencia del «pacto», que era los Diez Mandamientos. El término «ley» se usaba para referirse a cualquiera de los mandamientos de Dios, incluyendo los Diez Mandamientos.
 
 Una buena indicación de esto se encuentra en el Salmo 119. Aunque David no mencionó un pacto, ni los Diez Mandamientos, en este salmo, sí incluyó términos como «ley» (vers.o 1), «testimonios » (vers.o 2), «preceptos» (vers.o 4), «estatutos» (vers.o 5), «mandamientos» (vers.o 6), «juicios» (vers.o 7), y «decretos» (vers.o 16). (Hay variaciones de una traducción a otra.)
 
La ley que Dios dio a Israel incluía los Diez Mandamientos. Antes del relato acerca de cómo estos fueron dados (Deuteronomio 5.6–21), aparece esta declaración: «Esta, pues, es la ley que Moisés puso delante de los hijos de Israel. Estos son los testimonios, los estatutos y los decretos que habló Moisés a los hijos de Israel cuando salieron de Egipto» (Deuteronomio 4.44–45).
 
Expresada a modo de prólogo antes de dar la ley, la declaración de Moisés que se recoge en Deuteronomio 5.1b, 2, indicaba que los Diez Mandamientos podían considerarse «estatutos» y «decretos»: «Oye, Israel, los estatutos y decretos que yo pronuncio hoy en vuestros oídos; aprendedlos, y guardadlos, para ponerlos por obra. Jehová nuestro Dios hizo pacto con nosotros en Horeb».
 
El pacto en sí consistía en mandamientos que tocaban las necesidades de la nación de Israel, para controlar sus actividades. Las características de la ley se indican en el segundo mandamiento, en el cual Dios promete «misericordia a millares, a los que [le] aman y guardan [sus] mandamientos» (Deuteronomio 5.10).
 
I. No tendrás dioses ajenos delante de mí.
II. No te harás imagen... No te inclinarás a ellas, ni las honrarás...
III. No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano...
IV. Acuérdate del día de reposo para santificarlo...
V. Honra a tu padre y a tu madre...
VI. No matarás.
VII. No cometerás adulterio.
VIII. No hurtarás.
IX. No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.
X. No codiciarás...
 
Éxodo 20.1–17 Los Diez Mandamientos comprendían el documento básico, con el cual Dios se sujetaba a Israel. Ocho de los Diez Mandamientos estaban expresados en forma negativa, usando la palabra «No».
 
Solamente el cuarto y el quinto eran oraciones afirmativas: «Guarda el día de reposo» y «Honra a tu padre y a tu madre». Todos los diez mandamientos fueron expresados de forma sucinta y sencilla, sin definir completamente sus alcances, ni elaborar sobre la forma como se habían de llevar a la práctica.
 
De modo que, con toda seguridad, habían de suscitarse preguntas para la puesta en práctica del pacto: «¿Qué se incluye en cada mandamiento?»; «¿Con qué acciones se violan los mandamientos?»; «¿Cómo hemos de determinar si se ha violado o no un mandamiento? »; «¿Cómo ha de ser castigada una persona que viole un mandamiento?».
 
Tales preguntas debían responderse. Los estatutos, mandamientos, preceptos, decretos, testimonios y juicios existían para este propósito. (Vea Deuteronomio 4.14.) Sin estos estatutos y juicios, el pacto no habría sido más que un débil conjunto de leyes, sin información suficiente sobre cómo hacerlas cumplir.
 
La violación de alguna de las aseveraciones ampliadas equivaldría a la violación del pacto, pues estas instrucciones complementarias fueron dadas con el fin de ayudarle a Israel a conocer los alcances de los Diez Mandamientos.
 
La violación de la mayoría de los mandamientos exigía la pena de muerte. Las excepciones eran el hurto, la mentira y la codicia. Aun el hurto exigía la muerte si suponía el hurto (secuestro) de una persona (Éxodo 21.16; Deuteronomio 24.7). También la codicia podía exigirla, si ella llevaba a la violación de otros mandamientos.
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